Jugabamos a ser dramatícos.
Alistabamos nuestros pensamientos y frases sutiles para un proxímo encuentro con el destino.
Aunque no me gusta llamarlo destino, las personas crean su propio destino.
Y sí dios está allá arriba (como no creo que esté).
Parece haberse olvidado de muchos.
Es como cuando te adentraste demasiado en tantas cosas, aprendiendo mucho de los demás y haciendo que tu vida se vea como una serie de T.V.
La mía no es tan linda como la de Jerry Seinfield (sarcasmo).
Y cuando quisiste salir rapidamente de esto, había tantas cosas que dejabas atrás, tanta frialdad en cada palabra.
No importa si salías del medico diciendote a ti mismo que ahora tienes control y todo está bien.
Ni siquiera te lo crees.
No hay control, el cuerpo humano tiene tantas maneras de mostrarte que no lo tienes.
Dentro de tanta negligencia con tu propia mente, dejaste que detalles específicos de tu día a día se deterioraran.
Tics nerviosos y realizaciones.
Eso me lleva a tantas conclusiones, pensamientos que no dudan en volar hasta la luna y quedarse sentados viendo que tan grande es la tierra.
Nada comparado con lo grandes que pueden ser las ideas.
Tal vez esté equivocado.
Pero todos queremos escribir un libro.
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